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domingo, 30 de enero de 2011

COMENTARIO DE TONI RUMBAU SOBRE ARBEQUINA EN EL TALLER DE PEPE OTAL

Dora Cantero es una joven y talentosa titiritera de Murcia que ha decidido instalarse en Barcelona para profundizar en sus indagaciones marionetísticas. La vi en la obra “Guyi, Guyi…”, de Periferia Teatro, un espectáculo logradísimo que no cesa de recoger éxitos, y leí el blog de sus viajes por Japón, dónde acudió para estudiar las tradiciones titiriteras del País del Sol Naciente, que son muchas como todo el mundo sabe.

Presentó en la Casa-Taller de Pepe Otal –cada día más activo y con un público fiel que suele llenar todas sus sesiones, como ocurrió el otro día– su último espectáculo, Arbequina, de creación propia en todos sus componentes, pues está basado en una búsqueda personal de la autora sobre sus antepasados. Importante destacar la presencia de Mina Ledergerber en calidad de música acompañante muy presente en la escena, con su acordeón, clarinete y otros artilugios sonoros. El resultado es una obra entrañable, intimista y poética representada básicamente con objetos y con la misma Dora Cantero como personaje que cuenta la historia de su familia.

El tono, íntimo y personal, sirve de anzuelo para conquistar al público ya desde el inicio, con una entrada muy lograda de aparente espontaneidad, que establece las reglas de juego y una de las temáticas principales de la obra: los miedos y el cómo vencerlos. ¿Cómo?, contándolos. Y eso es lo que hace la actriz de Arbequina, contar sus miedos. Para entenderlos, debe remontarse a sus muertos, un viaje en el tiempo subiendo, o tal vez bajando, por las ramas genealógicas de la familia. La invocación a los ausentes es poética y se consigue a través de los objetos. Recuerdos y objetos que Dora saca de los baúles y los desvanes de su pasado familiar y que “hablan” al tomar vida en las manos de la titiritera. Se convierten en personajes al dejarse poseer por el espíritu de los ancestros invocados. Espeluzna el rostro de la tatarabuela, que parece un cosido de ectoplasma con botones y filamentos rojos, sacado de algún baúl de arcaica brujería. La gravedad de los espíritus y de sus presencias inquietantes se equilibra con la propia interpretación de la actriz, agarrada a la familiaridad con la que se dirige al público, una naturalidad con trampa, pues en realidad es el artificio para dramatizar desde una perspectiva de corte sentimental. Y es en este doble dramatismo, el surgido de la invocación a los muertos, y el creado por el doble diálogo de la actriz con sus muñecos y con el público, dónde a mi parecer reside el secreto del espectáculo y la razón de que acabe embelesando a los espectadores.

El acompañamiento sonoro de Mina, por otra parte, da profundidad y un feliz contrapunto al espectáculo, gracias al tono fesco, desacomplejado, íntimo y a la vez distante, de la genial música suiza, que rompe y contrapesa el lado más sentimental del mundo de los recuerdos. Su voz desgarrada parece surgir de un cabaret alemán de los años veinte y su estilo desenfadado funciona a modo de vacuna y de magnífico apoyo teatral.

Una obra, en definitiva, compleja y profunda que consigue aparentar sencillez e intimidad familiar, y que cala hondo en la imaginación del público. Viendo el espectáculo, pensé en las últimas obras de Mariona Masgrau, que solía recurrir a estos registros ambiguos y personales, de mucho riesgo y valentía. Algo que la de Murcia posee con creces y que augura futuros brillantes.


www.rutasdepolichinela.blogspot.com

lunes, 10 de mayo de 2010

ARBEQUINA EN LA FÁBRICA DE HILOS







Hace muchos, muchos años, mi abuelo recibía en su tienda de ultramarinos de un pueblecito de Jaén, cajas y bobinas de un lugar que él imaginaba impresionante y misterioso, allá en Barcelona : Fabra i Coats.

Las bobinas de la Fabra se vieron por aquel pueblo de Jaén y anduvieron de un lado a otro por la casa de mis abuelos durante muchos años...

Ahora, en pleno año 2010, ese impresionante espacio ha sido transformado en un lugar donde imaginar y crear otros mundos posibles.
Este espacio continúa con su transformación en una nueva etapa y para despedirnos de sus paredes desconchadas, sus suelos de madera, el polvo, los cristales viejos, el eco de tantos y tantos trabajadores que pasaron allí gran parte de sus vidas... los que hemos estado pululando por sus miles de recovecos durante este tiempo, hicimos una muestra de nuestro trabajo el pasado 7 de Mayo.

Me hizo ilusión sacar al abuelo y enseñarle por fín la Fabra, ese lugar que tantas veces había imaginado...

Fuimos poquitos, para no molestar a los fantasmas...y entonces se hizo la magia.

viernes, 23 de mayo de 2008

ARBEQUINA










"El tiempo es como andar con un niño de la mano. A veces se suelta de repente y sale corriendo y otras, en cambio, tienes que tirar de él para que avance ".

"Arbequina". Dora Cantero.









Primer Premio Creajoven 08, Murcia.
Residencia de investigación en Institute International de la marionnette, Charleville Mezíéres, Francia , 2007.
Beca de investigación Centro Párraga 2007.


DIRECCIÓN Y MANIPULACIÓN: Dora Cantero.
SUPERVISIÓN ARTÍSTICA: Mariso García y Juan Manuel Quiñonero.
MÚSICA : Joaquín Charco.
ILUMINACIÓN:Jorge Urrea.
CONSTRUCCIÓN TÍTERES: Alfredo Guillamón, Dora Cantero.









Fotografía de Marga Garrido











jueves, 24 de abril de 2008

ERIK SATIE Y LA MUERTE

Erik Satie tiene la culpa de gran parte de las imágenes de "Arbequina" . La "Gnossienne nº1" inspiró La muerte, personaje que aunque sólo aparezca al final, de alguna manera está presente durante toda la obra.

La muerte que yo imaginé tenía algo de humana, sin llegar a serlo del todo. La imaginé ciega y muda, guiándose por el olfato.

De su rostro, por lo tanto, exageramos la nariz. Los labios, poco definidos, le darían el puntito de expresión para que fuese una muerte seria, firme,decidida.



El escultor Alfredo Guillamón esculpió la cabeza en barro.






Después hicimos el molde en escayola y, una vez seco, lo rellenamos de resina tintada de blanco y fibra de vidrio.
El resultado fue éste.




Después la vestimos y me enseñó su baile.

Y entonces, bailamos.






sábado, 19 de abril de 2008

LA CABEZA TRISTE



Encontré esta cabeza hueca en un rastro que estaba a punto de cerrar para siempre. Buscaba objetos que me inspiraran para "Arbequina", objetos usados y con historia, objetos sin brillo que hablaran por sí solos de otro tiempo en el que estuvieron vivos.

Los ojos huecos y la cara de niño triste me daban un poco de miedo, así que empecé a jugar con ella, a ver si la hacía reir.

La disfracé, le fabriqué un cuerpo, intenté hacerle una réplica en barro, le rellené los ojos...pero nada. Seguía triste.

Un día, se me ocurrió hacerle cosquillas con la mano y , para mi sorpresa, comenzó a reirse a carcajadas. Y desde entonces, se convirtió en un personaje imprescindible de la obra.





Este es mi abuelo.
Espero que poco a poco lo vayais conociendo.

www.youtube.com/pezsinmemoria